En una hermosa mañana de verano de 2024, desperté con una misión: transformar un día común en una de esas historias que se cuentan con una sonrisa y un par de omisiones estratégicas. ¡Mi Dodge Charger 69 finalmente había llegado a Brasil! Renato, de Brax Trading, me llamó con la noticia que aceleró mi corazón: la máquina estaba lista para ser retirada. Brillante. Resplandeciente. Un sueño sobre cuatro ruedas. Ahora, la cuestión era cómo llevar esta joya a casa. Renato, práctico como siempre, sugirió dos opciones: una transportadora de vehículos o un camión plataforma. Simple, ¿verdad? No para mí. Las transportadoras y yo tenemos un historial digno de una novela mexicana: arañazos misteriosos, retrasos inexplicables y la ligera sospecha de que alguien ya usó mi coche para pasear por la playa. No, gracias. Fue entonces cuando llamé a João Macedo, mi fiel escudero, para elaborar un plan. Consideramos alquilar un remolque, pero todos eran o demasiado pequeños, frágiles como cartón mo...