El año 2024 está llegando a su fin. Aquí estoy, el 30/12/2024, en la oficina, aprovechando la hora del almuerzo para reflexionar sobre la vida... y sobre la carretera, por supuesto. Entre una obligación y otra, mi mente ya se ha escapado hacia ese horizonte infinito. Es inevitable: son años escapando a la carretera siempre que puedo. Amo mi trabajo, pero seamos honestos: la obligación es muy diferente de la exploración. Si pudiera hacer solo lo que me encanta en mi profesión, no estaría estudiando cómo cumplir las últimas exigencias del gobierno. Estaría, no sé, explorando el mundo con un motor V8 rugiendo de fondo. Pero volvamos a lo que importa: el destino ya está decidido. El próximo mes me embarco hacia Uruguay. Invité a algunos amigos; a otros los encontraré en el camino. ¿Quién sabe cuánto tiempo más mi espíritu mantendrá estas ganas de rodar? Pero mientras tenga salud y gasolina en el tanque, que vengan las carreteras. Mi garaje es mi pequeño paraíso, lleno de sueños ...