Ir al contenido principal

Día de Pista - Sandero RS y Mustang Mach 1

Que soy un apasionado de las pistas no es ningún secreto. Después de todo, todo piloto aficionado tiene gasolina en lugar de sangre. Y un track day es como un feriado nacional: no se puede desperdiciar.

El día comenzó bien: con el Sandero RS revisado y listo para la batalla, solo era cuestión de poner el auto en la pista y disfrutar todo el día. ¿Cierto? Bueno... casi. Porque el destino (y la falta de una llanta de repuesto) adora un buen giro inesperado en la trama.

Si has oído hablar del Sandero RS, sabes que es básicamente un tanque de guerra disfrazado de hatch deportivo. Este pequeñín es fantástico en el autódromo e indestructible. Bueno, casi indestructible. Después de unas vueltas algo más intensas, una llanta decidió besar el suelo y, por supuesto, no tenía una de repuesto. Qué tristeza, amigos. Y qué golpe al bolsillo.

¿Game over? ¡Para nada! En un momento de delirio automovilístico (o quizás de una valentía cuestionable), decidimos entrar con el Mustang Mach 1 a la pista. Sí, ese mismo, el muscle car que para nosotros, los latinoamericanos, es tan accesible como un castillo en Francia. Pero, ¿a quién le importa? Si la vida te da un Mustang, ¡aceleras a fondo!

Con todos los controles *supuestamente* desactivados (porque siempre queda algún sistema electrónico espiando), allí fui, directo a la pista. Y amigos... ¡qué auto! El Mach 1 es todo lo que Top Gear siempre dice: predecible, equilibrado y una bestia en las curvas. Una vez que empiezas a confiar en el auto, cada curva se convierte en una oportunidad para gritar: "¡Ven caliente, que estoy ardiendo!"

Y como buen aficionado del autódromo, no le di mucho descanso al Mach 1. Pero este Mustang demostró que no es solo fuerza bruta: también aguanta el ritmo. Después de unas buenas vueltas, terminé mi día con un tiempo de vuelta de 1'42''. Nada mal para un auto original, ¿eh?

Debo decir que fue un día épico, coronado con neumáticos desgastados, adrenalina y ese maravilloso olor a gasolina. Un agradecimiento especial al equipo de Distrito Racing, que siempre organiza estos eventos y hace felices a entusiastas como yo.

¿Y qué pasó con el Sandero RS? Volverá. Porque un tanque de guerra solo necesita un nuevo calzado para entrar en batalla nuevamente. Mientras tanto, el Mustang necesita pastillas de freno nuevas que, además de ser difíciles de encontrar, son absurdamente caras.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

De Goiânia a Uruguay en un Dodge Charger 1969 – Parte 1: Preparativos

¿Conoces ese tipo de persona a la que invitas por educación, pero que, para tu sorpresa (o desesperación), acepta? Pues sí, ese soy yo. Durante un evento en la ciudad de Garibaldi, en Río Grande del Sur, mi ahora nuevo amigo uruguayo Pablo me invitó a viajar a su tierra natal para participar en un encuentro de autos americanos. Y, como buen entusiasta de las decisiones impulsivas, acepté sin dudarlo. El auto fue elegido en ese mismo momento, sin complicaciones: un Dodge Charger 1969. Al fin y al cabo, si te vas a meter en una aventura, que sea con estilo. El Charger ya había recorrido bastante y sobrevivido a varios viajes largos, pero no soy ingenuo. Antes de salir a la carretera, le hicimos un chequeo completo: motor, neumáticos, caja de cambios, diferencial, sistema eléctrico... todo revisado. Cambio de aceite, reemplazo de la junta de la tapa de válvulas, limpieza del radiador e incluso un ajuste en el freno de mano. Parecía estar todo en orden… al menos dentro de lo que pe...

Mejoras en el Opalón

Hace ya bastante tiempo que estoy dándole algunos retoques al Opalón . Ha sido mi compañero fiel durante nada menos que 25 años. El problema de ser amante de los autos (y de acumular una pequeña flota) es que todos, sin excepción, tienen algún detallito por arreglar. Es como una guardería mecánica: cuando solucionas el problema de uno, otro empieza a "llorar". El Opala, por ejemplo, tenía algunos problemas clásicos de un auto que no le gusta estar quieto: el cable del capó roto y un faro quemado. Por suerte, esos dramas ya se resolvieron hoy. Un punto para mi paciencia (y para la tienda de autopartes más cercana). A pesar de las reparaciones, el Opalón todavía está en fase de prueba. La idea es ambiciosa: un viaje al noreste con él. Aún no tengo definidas las fechas, ni el itinerario, ni las ciudades, ni los estados. Es decir, el viaje es un sueño para el próximo año, pero mientras tanto, nos conformamos con pequeñas escapadas y muchos...

Un Escarabajo parado se estropea más que rodando: La saga del mantenimiento en 2025

Quienes tienen una buena cantidad de autos antiguos lo saben bien: mantener la flota en buen estado es un desafío, especialmente con aquellos que casi no salen del garaje. Ese es el caso de mi querido Escarabajo Itamar . En 2024, apenas recorrió un total de 300 kilómetros . Esto, querido lector, es un problema, porque, como cualquier entusiasta automotriz sabe, un auto parado se estropea más que uno en uso constante. Ahora, en 2025, estoy tomando medidas para que deje de ser un objeto decorativo y vuelva a cumplir su propósito sobre ruedas. ¿El primer paso? Cambiar el aceite. Sí, aunque solo recorrió 300 kilómetros, el aceite ya estaba más cansado que yo un lunes después del carnaval. Hay quienes recomiendan cambiarlo cada seis meses, pero para mí eso es exagerado. Un año es más que suficiente . El segundo paso fue jubilar los horribles neumáticos diagonales que tenía el auto. Y cuando digo “horribles”, no exagero. No hablo de estética, sino de funcionalidad. El coche es sim...